“Señor Intendente Municipal de Bragado, don Bernardo Elizondo:
Señor Intendente. De tiempo atrás he acariciado la idea de vincular a esa ciudad, en forma práctica, con la memoria de mi finado padre, Arnaldo Mignaquy.
El recuerdo del cariño que durante toda su vida profesó a esa localidad, en la que se radicó en épocas en que aún merodeaban los indios por la región, ha estado presente en mi mente desde niño, y el respeto a ese cariño es lo que me determina a dar forma práctica a mi pensamiento, convencido que esta obra será grata a su espíritu, porque no se ha olvidado algo que mucho quiso en su vida: el Bragado.
Mi padre fue uno de los primeros pobladores de esa región, a la que llegó en su carácter de armero del Bernardo Elizondo Regimiento de Blandengues, asimilado al grado de Alférez. Y traigo a la memoria este recuerdo, porque ello explica su absoluta identificación con todo lo que significaba algo para Bragado.
Es así que llegó a gozar de la consideración de los nativos, que le dispensaron el honor de desempeñar puestos públicos. Entre otros, tuvo a su cargo por espacio de varios años, el Juzgado de Menores, y yo, que he podido seguirlo en esa etapa de su vida, estoy en condiciones de decir cuanto amor y cuanto desvelo puso al servicio de los menores desheredados.
Ese el recuerdo de este antecedente el que me ha indicado la forma que debo dar al homenaje que deseo tributar a la memoria de mi padre, y en consecuencia, paso a concretar mi ofrecimiento a esa ciudad, por intermedio de su digno, Intendente. Ofrezco mandar construir un "Hogar Escuela" para huérfanos y desamparados en un terreno que poseo en esa ciudad, en la calle Carlos Pellegrini, entre las de Brandsen y Rauch y de acuerdo con los planos que adjunto.
Y para completar una superficie de tierra adecuada a l a construcción, ofrezco también un terreno lindero por los fondos y con frente a la calle Rauch, cuyas dimensiones resultan de los títulos respectivos. La donación la efectúo en nombre propio y de mis hermanos y de ello quedará constancia en una placa alusiva que en oportunidad será remitida por nosotros...
Ruego al señor Intendente que en nombre mio y en el de mis hermanos, acepte este ofrecimiento que dejo formulado y que se digne propiciar ante el Honorable Concejo Deliberante, la sanción de una ordenanza a la que ha de estar sujeta la donación…"
Así comenzó la historia del emblemático Hogar Mignaquy, a partir del 9 de octubre de 1927, cuando Juan Bautista Mignaquy y sus hermanos decidieron donar el edificio construido con ese fin, acompañando una iniciativa que buscaba dar respuesta a una problemática urgente de la época: la niñez desamparada en Bragado. El hogar fue finalmente inaugurado el 30 de agosto de 1929, en el marco de un evento municipal que reunió a toda la comunidad, con donaciones, celebraciones y actividades destinadas a quienes más lo necesitaban.
Durante décadas, el Hogar Mignaquy cumplió un rol central como espacio de contención y formación, albergando a niños y siendo sostenido por distintas gestiones a lo largo del tiempo, desde su dirección inicial a cargo de Juan Bautista Fabarón y Ofelia Villarino, hasta su posterior administración por parte de la Congregación Hijas de María Inmaculada y, más recientemente, el municipio de Bragado.
En el mes de abril del 2026, el edificio fue clausurado tras detectarse irregularidades en el uso de fondos públicos destinados a su funcionamiento. Con ello, se cierra —al menos por ahora— un capítulo significativo en la historia social de la ciudad, y se reabre la reflexión sobre el valor y el destino de las instituciones que marcaron a generaciones enteras.
En este contexto, comenzó a tomar forma una iniciativa impulsada por ex alumnos del hogar, quienes actualmente integran una comisión orientada a la recuperación y puesta en valor de la institución. El proceso cobró visibilidad a partir de la difusión de un video en redes sociales por parte de Daniela Monzón, lo que generó una reacción en la comunidad y reactivó el tratamiento del tema a nivel municipal. La comisión —conformada de acuerdo a lo establecido por una ordenanza vigente, e integrada por representantes del municipio, miembros de la comunidad y de la familia Mignaquy— busca avanzar en la reapertura del hogar, en un escenario que combina expectativa, reclamos por la falta de avances concretos y la necesidad de encarar tareas de refacción en un edificio que, si bien presenta un estado de abandono, es considerado recuperable.
