Desde 1999 hasta hoy, la estirpe de este viñedo de 1950 se nota en cada botella llena de galardones.
Una expresión precisa del terroir de Altamira, en el Valle de Uco, proveniente de viñedos orgánicos plantados a 1.100 metros de altura sobre suelos pedregosos. La viticultura sustentable se traduce en un vino de gran pureza y definición.
En nariz ofrece aromas intensos de frutos rojos y negros —cereza negra, arándanos y moras— acompañados por delicadas notas florales y un sutil toque especiado y tostado. En boca es jugoso y envolvente, con textura aterciopelada y taninos suaves y redondos que aportan equilibrio. La frescura sostiene el conjunto y conduce a un final largo, elegante, con matices minerales y de hierbas secas.
Un Malbec armónico y expresivo, que refleja con claridad la identidad de Altamira y ofrece una excelente relación entre calidad y carácter.
Temperatura 10-15°C
Decantación 1 hora
Graduación alcohólica 14%
