Este vino se inspira en los Condes de Champaña, nobles medievales cuyas tierras se convertirían con el tiempo en la cuna de la región vinícola de vinos espumosos más famosa del mundo.
La botella evoca esa herencia, no a través de la ostentación, sino mediante una discreta confianza forjada a lo largo de generaciones.
La añada de 2013 resulta particularmente atractiva porque refleja una temporada de cultivo más fresca y clásica.
En lugar de abrumar por su riqueza, destaca por su precisión, tensión y longevidad: cualidades que muchos coleccionistas y amantes del champán consideran distintivas de las grandes añadas.
Elegimos Comtes de Champagne 2013 porque representa una de las expresiones más puras de paciencia en el mundo del vino de alta gama.
Lo que hace que este vino sea inolvidable no es ningún aroma en particular, sino la sensación de armonía entre ellos. Todo parece estar perfectamente equilibrado.